Historia del teléfono

La historia del teléfono comienza con Alexander Graham Bell en el año 1876, año en el que aplicó por primera vez fuera de su laboratorio de Boston, en una pista de pruebas de 8,5 metros de longitud, el teléfono electromagnético desarrollado por él. No es del todo verdad, ya que antes que él, precisamente en el año 1860, Philipp Reiss ya había transmitido notas mediante señales eléctricas. Sin embargo, gracias al teléfono de Bell y su sencillez, esta técnica logró avanzar hasta la relevancia práctica. En este contexto, no debemos olvidar todos aquellos compañeros investigadores de Bell, que ya se habían dedicado antes que él con las comunicaciones y la electricidad y cuyos trabajos son imprescindibles como base inicial de Bell, como Samuel Finley Morse con su telégrafo morse, Benjamín Franklin con su pararrayos, Georg Simon Ohm con su Ley de Ohm, y muchos otros más.

Con ello tuvo lugar el inicio del éxito singular del teléfono por todo el mundo: En 1881 ya había en Alemania las primeras redes urbanas de conmutación manual. Poco después, el antecesor del disco de marcar, inventado en 1889 por Almon Brown Strowger, hizo posible la conmutación automática. Introducida a partir de 1908 en Alemania, el paso a la conmutación automática en este país no se llegó a dar hasta 1972. En 1928 se hizo la primera conexión entre Londres y Nueva York, de un lado del atlántico al otro. Poco tiempo después era posible establecer conexiones desde Alemania con el Nuevo Mundo, aunque al principio solamente desde unas pocas grandes ciudades. En el año 1910, en Alemania ya había aprox. 1 millón de abonados. Actualmente son aprox. 55 millones en comparación con las aprox. 270 millones de conexiones en China y aprox. 200 millones en EEUU. Con esto, el teléfono ha evolucionado de forma vertiginosa de un bien de lujo para la alta sociedad, como fue en sus inicios, a un bien de consumo para todo el mundo, es decir un objeto indispensable en el mundo actual.

Y la evolución sigue: Desde finales de los años ochenta del siglo pasado, la red telefónica se digitaliza cada vez más, especialmente en la transmisión de voz y datos entre dos centrales telefónicas, pero también con la introducción de la RDSI en el año 1989, en parte incluso en la última milla. Desde entonces, las señales analógicas son transformadas en datos digitales a más tardar en la primera central telefónica, a continuación transmitidas a la central de destino y después, en el caso dado, transformadas de nuevo en señales analógicas. Y esta tendencia continuará, porque las informaciones digitales en combinación con las redes conmutadas por paquetes ofrecen la enorme ventaja que, en comparación con las clásicas redes conmutadas por circuitos, la línea solamente está ocupada cuando realmente existan informaciones a transmitir, en este caso los paquetes de datos individuales de una 'conexión' pueden seguir, dependiendo de la carga, varias rutas por la red de comunicación hasta llegar al aceptador, lo que permite a las empresas de telecomunicaciones un aprovechamiento mucho más flexible de su infraestructura. Si para la transmisión de datos de voz se utiliza el protocolo de Internet TCP/IP o si se utiliza el Internet como medio de transmisión, entonces se habla de 'Voice over IP' (VoIP). Las soluciones de este tipo están en auge, ya que en el caso ideal permiten llamar a cualquier parte con tarifa de llamada local o incluso gratis. Siempre que dispongamos de acceso a Internet de banda ancha con tarifa plana. Porque con la tarifa plana ya queda amortizada la transmisión de paquetes de voz a través de Internet. Si nuestro interlocutor también utiliza VoIP, entonces no se originan mas gastos, sino debemos conectar desde Internet, si es posible dentro la red local de nuestro interlocutor, con la red telefónica convencional y vuelta atrás. Con esto, por primera vez los proveedores de acceso a Internet podrían competir con los proveedores de telefonía fija.